miércoles, 29 de diciembre de 2010

Faltan 5 pa las 12...

Antes que nada, quisiera disculparme por todo el tiempo que he estado sin publicar algo, pero siempre dije que si no tengo algo bueno que decir, ¡mejor no digo nada! Espero que este “comeback” sirva para enmendar ese descuido. Y ahora, ¡a entrar en materia!

La transición de un año a otro: ¿Por qué es tan especial? ¿Por qué creemos que es una época “mágica” en la que todos los errores que cometimos en el año o los años anteriores pueden ser borrados, teniendo la oportunidad de, esta vez, SI poder lograr los propósitos y/o metas que no cumplimos antes? Cosas que según nosotros no vamos a poder lograr si no nos lo proponemos el mero 31 de diciembre a las 11:55p.m. mientras te zampás doce uvas en el pico, que a lo menos que saben es a uvas porque ya antes te zampaste 3 tamales, 2 platos de pierna de chancho con arroz relleno y ensalada “gualdorf” (ensalada que de seguro hicieron para no botar las sobras de manzanas y uvas y lo demás que lleve, porque sinceramente yo no le encuentro el feeling a esa ensalada…), 4 sanwichitos de carne de gallina, chanchito horneado o lo que sea que cocinen y sirvan en sus respectivas y sacrosantas moradas, sin olvidar los litros y litros de rompopo, guaro o cualquier otra bebida alcohólica o estupefaciente (por no decir “estupidizante”) de tu predilección, que para esa hora ya ha no solo invadido sino COLONIZADO tu sistema circulatorio, haciendo que tu lengua se sienta más dormida que si te hubiera picado un alacrán del tamaño de un zapato.

Entonces, ¿Qué tiene diciembre que no tenga marzo, o julio, o septiembre? ¿Por qué tenemos que esperar hasta este mágico mes para proponernos cambiar nuestros malos hábitos, botar la panza, ahorrar, viajar, conseguir pareja, buscar trabajo (con vos es, Guineo) o lo que sea que se nos ocurra que necesitamos o queremos (solo porque sí) en esta época? ¿Tendrá algo que ver el poder de San Aguinaldo? ¿Será que el friito ayuda a sentirte optimista y motivado? ¿O será que lo hacemos porque “como los demás lo hacen…”?

Un año no es una carrera con rótulos de “salida” y “meta”. No TENEMOS que empezar proyectos en enero para poder cumplirlos, y por experiencia propia, y me atrevo a decir que también colectiva, planear o empezar un proyecto en enero ¡NO TE GARANTIZA QUE SE VA A CUMPLIR! Entonces ¿por qué no empezar a hacer las cosas cuando necesitamos empezarlas? A la vida, o mejor dicho, a la muerte no le importa que fecha sea; cuando nos toca, nos toca. Punto. Las enfermedades no dicen: “Yeeey, es enero, aprovechemos a enfermar a este por que en mayo ya no se va a poder”.

La vida es una carrera que empezó el día en el que nacimos y termina hasta que se nos apaga la llamita, así que no necesitamos una fecha especial para empezar a planear levantarnos y salir de nuestras situaciones desfavorables. Todos los días debe ser una lucha constante para lograr ser quienes queremos ser, vernos como queremos vernos, estar donde y con quien queramos estar, conseguir trabajo (si Guineo, con vos es, no te hagas el maje) y todas esas cosas que necesitamos o que simplemente queremos, sin importar que fecha sea.

Para este viernes propongámonos cambiar nuestra situación, no porque sea 31 de diciembre, sino porque ¡ES AHORA! El mejor día para decidir y empezar a cambiar nuestra vida y nuestra situación para bien es hoy. Recuerden que ya no podemos cambiar el pasado, y de la única manera en la que podemos modificar nuestro futuro es en el presente. El HOY es todo lo que tenemos, señoras y señores, y de la manera en la que yo lo miro, todos los días que dejamos pasar, desperdiciamos un “hoy”, desperdiciamos una oportunidad para mejorar no solo nuestro presente, sino también nuestro futuro.

Feliz año nuevo, pero sobre todo, feliz nuevo comienzo, no porque empiece un año, sino porque cada día empieza un nuevo hoy. ¡Salud!